"Nosotros no podemos jugar en cualquier estadio.Esto les pasa a los equipos grandes, que tienen mucha gente que los viene a ver" - Sobre los incidentes del Monumental
La previa del clásico entre la U de Chile y la Unión Española dibujaba un enfrentamiento equilibrado entre dos grandes del fútbol chileno en el Estadio Nacional, pero desde los primeros minutos la balanza se inclinó para el lado de los locales, que con mucha contundencia conquistaron otra buena victoria y robaron el puesto de puntero del Torneo Apertura a la Católica.
La Unión Española fue a la cancha con su poderío máximo, pese la simultaneidad de la disputa de la Copa Libertadores. El técnico Jose Luis Sierra promovió tres modificaciones en su ataque con el ingreso de Gattas, Harbottle y Aravena, manteniendo el sistema ofensivo con tres delanteros.
La audacia del esquema táctico de “Coto Sierra” se vio vulnerada ya a los 4 minutos de juego, cuando Vargas aprovechó el centro de Marino para, de cabeza, abrir el marcador en el Coliseo de Ñuñoa. La ventaja adquirida en el comienzo de juego forzó a los rojos la apertura de su juego y un comportamiento más incisivo para buscar el empate, pero los comandados por Jorge Sampaoli supieron sacar provecho de los huecos dejados por la Unión y casi ampliaron el marcador por dos veces en los pies de Canales y Delgado. Para empeorar la situación de los españoles, Aravena chocó la cabeza con la rodilla de Rojas y salió remplazado por Monje, a los 18 minutos. El primer tiempo terminó con la cuenta minima a favor de la U, que bajó las escaleras del vestuario con el juego en las manos.
En el segundo tiempo la hinchada roja ciertamente esperaba una reacción inerte a cualquier equipo que vuelve al partido en desventaja, pero lo que se vio hasta los 25 minutos fue un juego tibio por parte de los azules y la apatía imperante entre los jugadores de la Española. Algunos escasos momentos de ataque por ambos lados llegaron a levantar los torcedores en la platea, pero no fueron suficientes para arrancar el suspiro de los 20 mil espectadores.
Cuando el partido caminaba para un cómodo 1-0, Aránguiz recibió la pelota por la derecha e hizo un carnaval en la defensa rival antes de rematar al arco de Lobos, la pelota salió desviada y en el rebote el atacante Edson Puch selló el segundo tanto y consumó la victoria anunciada. Sin mucha fuerza de reacción la Unión Española se arriesgó a descontar el partido y lo logró en los descuentos con un penal sufrido por Monje que fue ejecutado con perfección por Leal, sin chances para Herrera. Pero ya era tarde para cualquier aspiración por un empate milagroso, y el 2-1 fue un resultado justo y corto por el fútbol mostrado por la U de Chile.
Nada mejor para un hincha de la U terminar la fecha de la manera ideal: líder aislado con 10 unidades y en la cola del torneo su mayor rival con apenas un punto sumado en cuatro partidos. La Unión Española, por su lado, se estancó en la novena posición con 6 puntos. En el próximo miércoles la Universidad de Chile vuelve a ser anfitrión al recibir el Santiago Morning en el Estádio Nacional, mientras que la Unión Española también jugará de local frente a Cobresal.