Bajo los tres palos

Bajo los tres palos

El día sábado tuve la oportunidad de compartir con mis grandes amigos del Colegio. Recordábamos anécdotas, profesores, compañeros e incluso algunos goles históricos del recreo. Esas míticas pichangas de pelota de plástico que agarraba una comba infernal dependiendo del aire que tuviera, el viento y un montón de otros factores que hacían de este juego algo aún más entretenido. Vidrios e inspectoras sufrieron los embates de aquella redonda. Esas mismas pelotas que arreglábamos con algún aro de nuestras compañeras para así pincharla y que no diera tanto bote. Ya han pasado más de 10 años desde que salimos del colegio y mientras conversábamos de estos temas, recordamos que nuestro archirrival –el curso paralelo- en el último partido nos metió una boleta de esas que no se olvidan. Nuestro curso siempre fue bueno para la pelota, pero carecíamos de un puesto fundamental: el arquero. Siendo un puesto tan importante y el cual te aseguraría titularidad, nunca, nadie, quiso jugar bajo los tres palos.

Cuando éramos más pequeños y dependiendo de cada equipo del cuál era uno hincha, teníamos grandes referentes en los pórticos: Daniel Morón; Pato Toledo y el Superman Vargas jugaban en los tres grandes de la capital. Por nuestro fútbol han pasado grandísimos porteros y otros no tanto. En la tienda alba han jugado Rojas, Morón, Ramírez, Arbiza, Wirth, Muñoz, Castillo, Cejas, Prieto, Lobos, Bravo, Vega, Villar entre otros. En Católica Toledo, Tapia, Wirth, Walker, Cauterucci, Buljubasich, Garcés, Toselli y algún otro nombre que se me puede olvidar en este minuto. La U ha tenido pocos arqueros en el último tiempo. En 23 años sólo hay tres titulares: Vargas; Herrera y Pinto. Un fenómeno digno de análisis y el cual, en el último tiempo, no ha sido considerado pues no se ve un recambio de Herrera y la decisión de contratar a Jiménez sólo traerá como consecuencia tapar la proyección de algún juvenil. También hay que hacer mención a arqueros como Peric, Bravo, Sánchez, Viana, Naranjo, Rabajda, entre otros que también juegan o jugaron en nuestro fútbol.

Creo que hoy nuestro país cuenta con arqueros de calidad. Bravo ataja en uno de los mejores equipos del mundo. Pinto ataja en México y acá en Chile contamos con Herrera y Toselli que son grandes jugadores de Selección. Peric jugó un partidazo contra Católica defendiendo a Cobresal y es raro que no haya jugado nunca por un grande en Chile. Sánchez de Unión ya tiene algunas convocatorias en el cuerpo y Garcés siendo arquero suplente en casi todos los clubes en los cuales ha estado, también es considerado por el cuerpo técnico de nuestra Selección.

Es un puesto ingrato. Para querer ser arquero, algo raro te tenía que haber pasado por la cabeza. No se le perdonan los errores. Todavía nos acordamos cuando nuestros arqueros fallan. Es mucho más fácil acordarse de un gol que de una atajada. Hacen un trabajo que a veces es muy silencioso. Pueden estar todo un tiempo sin tocar una pelota, pero a la primera que les llega deben responder. No tienen excusas para estar fríos.

Eduardo Galeano nos planteaba en uno de sus relatos una frase que siempre a mi me ha quedado dando vueltas “El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo” Es un puesto fundamental y para jugarlo hay que tener personalidad. No por eso hay una gran cantidad de arqueros que son catalogados de locos. Me saco el sombrero por todos aquellos que disfrutan opacando lo más lindo del fútbol, el gol.

Cristóbal Barrios @cbarriossantos


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