Un paseo

Un paseo

El día jueves de la semana pasada, mi querido hermano Tomás me envió un mensaje por whatsapp para que lleváramos a mi hermano chico junto a mi papá al estadio, lugar que no iban hace muchos meses. Diego, el menor de la dinastía con 12 años, ha ido al estadio desde que era pequeño y para él siempre es una alegría poder asistir a ver fútbol. Sin duda que el paseo del sábado que realizaríamos junto a mi señora, también se convertiría en una página más de esas inolvidables historias que uno ya ha escrito en los diversos reductos deportivos que ha visitado en la vida. Después de todos los inconvenientes, burocracias y un sinnúmero de calificativos que podríamos entregarle a los procesos de compra de entradas, ingresos, revisiones y otros logramos ingresar y sentarnos a observar el partido. Espero que a ese niño de 12 años, jamás se le olvide el amor por los colores y por este deporte de su padre, sus hermanos y su cuñada.

Nos dirigimos a la misma ubicación que frecuentamos en el estadio. Ese lugar donde hemos reído, llorado de emoción y también hemos celebrado campeonatos. Teníamos como antecedente el partido de Católica quienes derrotaron al sorpresivo equipo de Unión La Calera (quienes por este sistema de campeonato que cuesta entender, están sextos en la tabla de posiciones pero también están en zona de descenso según sus coeficientes de rendimiento y también están metidos en la lucha por un cupo para la Copa Sudamericana) La U no tenía mucho que ganar, más que reafirmar que lo que ocurrió este semestre fue un bajón inexplicable. Sin embargo, Cobreloa lucha por no caer a la segunda división. Me detendré en este partido en sólo un par de ideas. La primera: Es el peor Cobreloa que he visto en la historia. No juegan a nada. Una crisis tremenda de ideas, liderazgos y muchos otros factores que se notan en demasía tanto dentro como fuera de la cancha. Gustavo Canales, sin apretar el acelerador a fondo, hizo lo que quiso con la defensa loina. Retomó la confianza e intento y regaló cada vez que pudo un lujo para la galería. Se transformó en un factor fundamental en el ataque azul, quienes no vieron mayores inconvenientes para vencer por cuatro goles a cero a Cobreloa, quienes se ven cada vez más cerca de perder la categoría de honor.

En tanto, a diferencia de sus vecinos de Calama, Cobresal baila con la linda. Con esa que todos quieren estar, pero en donde sólo uno es el elegido. Los del norte viven una alegría para su pueblo y para su gente. Hoy radicados en Santiago, buscan alcanzar la gloria en un par de fechas más. Posterior al partido de la U con Cobreloa, nos informábamos que Cobresal vencía a Ñublense por la cuenta mínima, lo que le permitía seguir siendo punteros del Campeonato Nacional.

En la noche fuimos a la despedida de una muy buena amiga que emprende rumbo hacia el viejo continente. Antes de que llegara la festejada al evento “sorpresa” discutíamos lo extraño que había sido este campeonato y que Cobresal tenía todo para ser campeón debido al fixture que tiene por delante. No sé si extraño es la palabra, sino que más bien inestable. Recordábamos a la Universidad de Concepción y su inicio triunfal de la mano de Ronald Fuentes, luego el éxito de Unión La Calera de la mano de Jean Paul Pineda. El cómo Colo-Colo y la Católica luchaban palmo a palmo junto a estos modestos equipos y cómo la U había desperdiciado este campeonato a muy temprano andar.

Espero que Cobresal sea el campeón del fútbol chileno. Sí, que le dé una alegría a ese norte después de tanta desgracia y a todo ese pueblo, en donde el estadio tiene más capacidad que la cantidad de habitantes. Si eso no es amor al fútbol, ¿qué es? Espero que después de este paseo por la capital, se lleven la copa para El Salvador.

Cristóbal Barrios @cbarriossantos


¿Qué opinas tú de esto? - AQUÍ TÚ COMENTAS

Comentarios

Categoria
ETIQUETAS
Compartir en Redes Sociales