Esto es fútbol y nada más

Esto es fútbol y nada más

Chile vs. Argentina

Chile vs. Argentina

El año pasado tuve la oportunidad de viajar dos veces a Buenos Aires con la mujer que hoy es mi señora. Dos tremendos viajes donde conocí a una pareja de amigos: Patito y la Cata. La chilena se enamoró y partió al país trasandino radicándose en la ciudad de Buenos Aires. Hemos compartido grandes asados y celebraciones. El fútbol siempre ha sido un gran tema de conversación. Pato es fanático de River Plate y en la segunda oportunidad que viajamos le llevé la camiseta de mi club de regalo para así evangelizar también a los hermanos Argentinos.

En el transcurso de la Copa, me he podido comunicar con él para comentar los partidos de Argentina y los de Chile. Analizamos un poco de fútbol y otro tanto de tonteras que rodean al deporte y que sobre todo han estado presentes en las últimas instancias del torneo.

El martes en la noche cenamos con mi señora viendo el partido de Argentina y Paraguay. Mientras cocinábamos, escuchábamos los goles que la Selección Argentina parecía haber tenido guardadas para estas últimas instancias. Cuando a mi me preguntan ¿qué equipo preferías en la final? Para mí es una respuesta irrelevante. Si un equipo quiere ser campeón tiene que ganarle a todos y a todo. Sin embargo, esta vez y por mis amigos argentinos, prefería que la final fuese contra ellos. Una vez finalizado el partido, nos comunicamos con Buenos Aires para el análisis y las felicitaciones correspondientes. Patito y la Cata estaban coordinando el viaje a Chile, pues su pasión por el fútbol los ha llevado a tomar la decisión a estar en Santiago para la final de la Copa. Patito nos dice que tiene entradas para la final y que si es necesario se viene corriendo a Santiago para estar presente. Pareciera que viven el fútbol de manera distinta, con una intensidad que no se entiende.

Mientras conversábamos con ellos, me era imposible no poder reflexionar por qué esta Copa América no se ha vivido en un ambiente de hermandad y de sana competencia. Por qué pareciera que todos están en nuestra contra. Por qué los uruguayos siguen reclamando por una expulsión en donde, si nos ajustamos al reglamento, está bien aplicada (hay que recordar que la primera amarilla a Cavani es por increpar al juez de línea y en el episodio con Jara no es amonestado con roja directa) Los amigos uruguayos se han encargado de posicionar un tema inexistente de arreglos para tapar el mal fútbol que vinieron a presentar. Siendo los campeones defensores dejaron mucho que desear en el espectáculo que brindaron. Chevantón, Suárez, Godín y Lugano se han encargado de aumentar un disgusto contra Chile a través de las redes sociales. Claro, siempre va a ser más fácil echarle la culpa al árbitro o al de al lado que asumir los errores.

Pareciera, una vez más, que el jugador de fútbol no tiene conciencia alguna de lo que provocan en una sociedad pobre de intelecto y que pareciera cada día le da más flojera pensar. Me ha parecido una actitud sumamente descuadrada ante lo ocurrido. Yo me acuerdo también de la patada de Paolo Montero frente a Fernando Cornejo o de lo que ocurrió en el túnel del Centenario en las eliminatorias de Alemania 2006. Volver atrás no tiene ningún sentido si lo que nos interesa es poder avanzar. Lo que hizo Jara claro que merecía castigo y así fue. Ese tipo de actitud antideportiva también hay que erradicar del fútbol. Luego de aquello, la Federación de Chile también reclama por la suspensión de siete jugadores uruguayos. ¿Para qué? ¿Para seguir peleando un gallito a estas alturas irrelevante? Los que hemos entrado a una cancha a jugar, tenemos que saber que mientras dura el juego se dicen muchas cosas dentro de la cancha. Sin embargo, al finalizar el partido hay que ser capaz de poder ir a despedirse del rival y felicitar su actuación. ¿Es tan difícil? ¿Estamos inmersos en una batalla campal en donde los argumentos son yo tengo quince copas y tú ninguna? Eso es vivir de la historia. Un país sin memoria es un país sin historia, pero en el fútbol también es necesario poder vivir del presente.

La Copa América se ha transformado en lo que pareciera una guerra. Los problemas políticos, sociales y culturales pareciera que también juegan. Lamentablemente si los propios actores no son capaces de interpretar la gran influencia que generan en grupos de masas, está muy difícil poder salir de aquello. Sería mucho más fácil si pudiésemos reconocer el gran campeonato de los peruanos y de los bolivianos, quienes dieron una pincelada de lo que será una clasificatoria muy pareja para el mundial de Rusia 2018. Pero no, nos centramos en ensuciar la Copa, en que está todo arreglado, en que Neymar fue mal castigado, en que Jara merecía una sanción de por vida, que los uruguayos han pegado toda la vida por lo que no tienen derecho a alegar o en que Vidal debería haber sido excluido luego del choque que protagonizó en su Ferrari. Lo único cuerdo se lo leí a Mascherano quien indicó “tengamos en cuenta que esto es deporte, hay que ser un ejemplo para los chicos”.

A Pato y Cata recibiremos en nuestro hogar y les daremos la hospitalidad que ellos siempre nos han brindado en un país hermano. Somos todos americanos y no por eso enemigos, sino que al contrario países de cooperación en todo sentido. El fútbol nos puede separar pero no al punto que lo ha hecho esta Copa. Por favor que los jugadores y los hinchas no la sigan ensuciando y que los dirigidos por Sampaoli puedan asimilar la instancia y la importancia del partido que disputarán el día sábado. Chile parece que está cada vez más cerca de alejar los triunfos morales. Las posibilidades están cada vez más cerca de que la Copa se quede en casa.

Cristóbal Barrios @cbarriossantos


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