No hay nadie a quien meterle miedo

No hay nadie a quien meterle miedo

“Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después” Jean Paul

El apocamiento y la cobardía son características muy arraigadas en la sociedad chilena. Como el fútbol es una clara representación de las virtudes y defectos de un país, este deporte en Chile ha estado experimentando esas sensaciones negativas durante toda su historia, con honrosas excepciones. Los chilenos siempre han esperado que emerja un salvador que los guie hacia la victoria y los libere de una historia de esconder la vista y mirar para arriba al resto. En 1991 Colo Colo lanzó el corcho y destrabó una sensación de inferioridad e inseguridad que Chile arrastraba por décadas. Por primera vez en nuestra historia como nación, nuestra religión (el fútbol) obtenía un primer lugar. Desde ese momento supimos que el camino estaba labrado para nuevas conquista. Se demoró en llegar pero en el 2011 Universidad de Chile recordó que podemos. No obstante, aunque estos dos triunfos son inmensamente valiosos para la moral del país y marcaron un antes y un después, fueron copas parciales por decirlo de alguna forma, copas particulares. No estaban teñidas por el rojo que nos unifica a todos. Así que mientras no tengamos una alegría a nivel de selección la celebración será incompleta, no seremos acreedores de la jerarquía internacional y seguiremos postergando esa ruptura en la linealidad retraída que añoramos para dejar atrás las dudas y temores.

Y si hay algo que define a los “llamados a romper la historia”, es la valentía. Cuando nuestros propios medios de comunicación, haciendo uso de los convencionalismos y lugares comunes, naturaliza (inconscientemente) el miedo con titulares como “Argentina mete miedo” le que está haciendo es remar para el otro lado. Cuando Sebastián Beccacece declara “Hay que administrar los temores y ansiedad” también está construyendo un ambiente de completitud mental en que la duda le gana a la convicción, un ambiente que el chileno quiere dejar en el pasado como sociedad. Paradójicamente el asistente de Sampaoli es argentino, dado que la actitud de los trasandinos contrasta con una visión tímida, exhibiendo aplomo en cada paso. Tampoco es que haya que copiarles, considerando que a veces confunden la actitud confiada con la poca reflexión o con la charlatanería. Cada nación puede tener su propio estilo de confianza en sus capacidades. Mientras todas estas variantes flotan en el aire, por suerte, la selección chilena es impermeable a todas ellas. Desde ese sub 20 de Canadá, esta generación liderada por Vidal, Sánchez, Bravo y Medel ha demostrado pachorra, convencimiento, amor propio, talento, fortaleza mental y por sobre todo ese “creerse el cuento”. De vez en cuando se sueltan un “vamos a ser campeones del mundo” o “soy un jugadorazo”. La última gran arenga y tapaboca para los que lucran con el miedo, fueron las palabras del capitán de la roja, Claudio Bravo “jamás tenemos miedo a otras selecciones”.

Se nota que a esa naturaleza que no se achica ante nadie, se le ha agregado un trabajo psicológico que hasta tiene a Alexis Sánchez tuiteando frases de autoayuda. Sea o no este el caso, a los jugadores de la selección de Chile nadie los desvía del objetivo de ser campeones. Ni la prensa, ni el cuerpo técnico, ni los nombres propios de la selección argentina, ni un camión de modelos o una noche en la discoteque de Daddy Yankee. Además ¿a quién hay que temerles? Nos enseñaron a temerle a la historia, pero la historia no juega; nos enseñaron que los argentinos y brasileros son mejores, pero este grupo de jugadores lo ha puesto en duda; nos enseñaron que teníamos que obedecer a la autoridad, pero el plantel está por sobre Sampaoli y Jadue. Después trasmiten con el tema de una “normal ansiedad”, especialmente por jugar frente a su propia gente. Creo que esta selección no conoce el miedo ni la ansiedad, no estaba en su diccionario cuando eran chicos, como diría Solabarrieta. Para esta generación esos conceptos negativos son debilidad del pasado. Además jugar de local no puede ser sinónimo de ansiedad, sino que de hacerse respetar, compañía, energía y apoyo. No hay que ser un nacionalista exacerbado para pronosticar un triunfo de Chile, solo siendo realista uno puede decir con confianza que la selección tiene todo para ganar la Copa América. Así que como dice el escritor alemán, Jean Paul, en tono de broma: si va existir espacio para el miedo que sea después.

Ismael Ugarte @maqdeescribir


¿Qué opinas tú de esto? - AQUÍ TÚ COMENTAS

Comentarios

Categoria
ETIQUETAS
Compartir en Redes Sociales